ÉPOCA PRIMITIVA
El tipo de educación que recibió el hombre primitivo fue la educación espontánea o educación imitativa. El joven llegaba a adulto intentando repetir en su propia vida lo que veía a su alrededor. Lentamente se iba incorporando a los trabajos de su clan o tribu: se iniciaba en la caza y en la pesca; aprendía a cuidar el ganado; practicaba las labores de la tierra y participaba en las ceremonias de su comunidad.
La Educación Prehistórica tenía las siguientes características:
Imitativa: el joven llega a adulto intentando repetir en su propia vida lo que ve a su alrededor.
Doméstica: junto a la madre y al padre los jóvenes van adquiriendo los usos, las costumbres, las ideas religiosas, los ritos y la mentalidad propia de la sociedad a la que pertenecen.
Global: el sujeto no atiende a enseñanzas del pasado ni a previsiones del futuro; aprende lo que van a utilizar en su presente.
Mágica: basan su cultura en su religión, en sus dioses, en sus mitos y todos los elementos que se incluyen en estos.
La mentalidad primitiva hace suponer un escaso desarrollo de las facultades superiores en el hombre. Sin embargo, el aspecto intelectual no está tan atrasado como parece indicar sus groseras costumbres. La inteligencia toma sus elementos de lo que ofrecen sus sentidos. Su vista y su oído aprecian sensaciones que pasan inadvertidas a los hombres de nuestro tiempo. Su educación es concreta, carece de ideas, se instruye por lo hechos y consecuencias naturales de ellos.
El hombre primitivo vive volcado al presente no percibe la deuda que tiene con el pasado ni proyecta su acción con miras a influir en el futuro. La mirada hacia atrás del hombre primitivo no pasa de su relación totémica, mezclada de religiosidad y de pensamiento mágico.
Era adquirir, hasta hacerlo imperativo como una tendencia orgánica, el sentimiento profundo de que no había nada, absolutamente nada, superior a los intereses y a las necesidades de la tribus.
En una sociedad sin clases, los fines de la Educación derivan de la estructura homogénea del ambiente social, se identifican con los intereses comunes del grupo y se realizan igualitaria mente en todos sus miembros de manera espontanea e integral.
La Educación como una función espontánea de la sociedad deja de serlo en cuanto la comunidad primitiva se fue transformando lentamente en sociedad dirigida en clases.
- La aparición de “Administradores”, “ejecutores” no hubiera conducido a la formación de las clases tal como hoy las conocemos si no aparecieran las modificaciones en la técnica (domesticación de animales y la aplicación de la Agricultura como auxiliares del hombre y comenzó a aparecer un excedente productivo que es utilizado para el intercambio, apareció el ocio que permitió crear los rendimientos más groseros de lo que se llamará después, ciencia, cultura ideologías.
- Si antes exigen la producción, costaba conseguir los alimentos tal es así que cuando se vencía a una tribu se le exterminaba para no tener que alimentarlos, ahora se les convertía en esclavos que les eran necesarios para seguir produciendo.
- El trabajo de los administradores continúo pero cuando esta se convirtió en hereditarios, la propiedad común de la tribu pasó a ser propiedad privada de las familias que las administraban o defendía. Se convirtieron en dueños de los productos y de los hombres.
Ante esta transformación de la Comunidad primitiva se fundaba en la propiedad común, en los vínculos de sangre; en la sociedad que comenzó a dividirse en clases, la propiedad se hizo privada y los vínculos de sangre retrocedieron ante el poder del hombre sobre el hombre.
En este instante los fines de los Educación dejarán de ser implícitos en la estructura total de la comunidad. Al desaparecer los intereses comunes de todos los miembros iguales de un grupo y su sustitución a intereses distintos, poco a poco antagónicos, el proceso educativo único se escindió: la desigualdad económica entre los “organizadores”, los ejecutores trajo necesariamente la desigualdad en sus educaciones respectivos.
Las familias “organizadoras” educaron a sus parientes en sus funciones y defendían celosamente sus secretos. Para los desposeídos el saber del vulgo; para los poseedores, el saber de iniciación.
Las ceremonias de iniciación constituyen el primer esbozo de un proceso educativo diferenciado y por lo mismo ya no espontáneo sino fuertemente coercitivo. Representan el rendimiento de la que será después la escuela al servicio de una clase.
Desde el punto de vista educativo, iniciados y no iniciados están desde entonces a niveles bien distintos y aún dentro de la misma clase superior lo está también el niño con respecto al adulto. La jerarquía sin la edad acompaña una sumisión autoritaria que destierra el tratamiento benévolo a la infancia y abre paso a la reprimenda, los castigos.
CREENCIA SOBRE EL ORIGEN DE LA VIDA
En el razonamiento de esta segunda teoría, encontramos la "Teoría de la Panspermia" que entiende el inicio de la vida a partir de las mezclas de sustancias, y la "Teoría de la Evolución" encabezada por Charles Darwin, que defiende y basa su teoría en la evolución de las especies.
El planeta ha cambiado a lo largo de los siglos y de la historia y aún sigue cambiando, lo cual hace que desaparezcan unas especies y evolucionen o aparezcan otras.
El hombre aparece en la Tierra hace aproximadamente 500.000 años. Al comienzo existen dos líneas separadas de “homosapiens” (el Preneanderthal de Europa y el Protocromañon de Oriente), que estará siempre unido al mundo animal. Sin embargo algo va a existir en el hombre que le va a hacer diferente a los animales, y esto es LA RAZÓN.
Durante la Era Cuaternaria, el planeta estaba casi cubierto de hielo, se presentan unas condiciones de vida muy difíciles para la vida, el hombre prehistórico vive en cuevas y utiliza los elementos que tiene a su alrededor para mejorar sus condiciones de vida y obtener alimentos. Su vida era corta.
Posteriormente se producen un periodo interglaciar, tras los que mejora la temperatura ambiente y aparece tierra bajo las grandes cantidades de hielo. El hombre sale de las cuevas, construye chozas y aprende a hacer trampas para cazar animales. Al mejorar las condiciones de vida, la duración de la misma es más alta.
A partir del año 8 a.C. el hombre empieza a aprender a sembrar semillas y a conservar cosechas para el invierno. Alrededor del año 5 a.C. se entra en la Edad de los Metales, ésta revolucionará totalmente las condiciones de vida de las personas.
El hombre primitivo creía que todos los objetos naturales tenían vida, que estaban vivos y poseían un espíritu o alma. Fase magico-religiosa.
A partir de la observación de la naturaleza y observación de la vida de los animales, el hombre empieza a encontrar explicación y tratamiento para algunos de sus males o enfermedades.
Con el paso del tiempo se fueron complicando más los conjuros y tratamientos, a partir de este momento la tribu asigna este cometido o trabajo a una persona del grupo, la que más habilidad tenía para ello y se pensaba que tenía relación con dichos espíritus. Es cuando aparece el curandero, mago o médico. Cuando estas prácticas se complican aún más aparece otra figura que se dedica a la recolección y preparación de los ungüentos, al cuidado de los enfermos y va a ser una figura femenina, una mujer que colabora con el brujo.
Sin duda la "madre-enfermera" procedió al "mago-sacerdote". Incluso es posible que estos dos tipos de servicios estuvieran unidos inicialmente. Pero con el tiempo se dividirían para dar lugar al "suministrador de medicinas" y al "cuidador”.
Los clanes iban creando las condiciones de lo que hoy conocemos como Salud Pública:
- Cuidaron mucho el enterramiento de los cadáveres.
- Los desechos orgánicos e inorgánicos los depositaban lejos del asentamiento de la tribu.
- Procuraron que los alimentos se conservaran en las mejores condiciones posibles, guardándolos en los lugares más frescos.
- Iniciaron todo un trabajo que hoy se conoce como Salud Pública.
IDEALISMO
El idealismo posee dos grandes acepciones. Por un lado, se emplea para describir la posibilidad de la inteligencia para idealizar. Por otra parte, el idealismo se presenta como un sistema de carácter filosófico que concibe las ideas como el principio del ser y del conocer.
El idealismo de perfil filosófico, por lo tanto, sostiene que la realidad que se halla fuera de la propia mente no es comprensible en sí misma, ya que el objeto del conocimiento del hombre siempre es construido a partir de la acción cognoscitiva.
Puede decirse entonces que el idealismo se opone al materialismo, una doctrina que asegura que la única realidad es la materia. Los idealistas subjetivos creen que la entidad en sí es incognoscible, pero la reflexión brinda la posibilidad de acercarse al conocimiento. Para los idealistas objetivos, en cambio, el único objeto que puede conocerse es aquel que existe en el pensamiento del individuo.
Es posible distinguir, de acuerdo al idealismo, entre el fenómeno(el objeto que puede conocerse de acuerdo a la percepción de los sentidos) y el noúmeno(es decir, los objetos en sí mismos, con sus propias características naturales). La realidad está conformada por el contenido de la conciencia del hombre: o sea, por lo que percibimos y no por lo que realmente es.
El término fue acuñado por el historiador alemán Karl Werner (1821-1888) para señalar una corriente de opinión que acentúa la importancia de la historia en el destino del hombre y de la sociedad. Ernest Renan (1823-1892), filólogo e historiador francés, afirmó que “la historia es la forma necesaria de la ciencia de todo lo que llega a ser. La ciencia de las lenguas es la historia de las literaturas y de las religiones. La ciencia del espíritu humano es la historia del espíritu humano”. El filósofo alemán Wilhelm Dilthey (1833-1911) sostuvo que “lo que el hombre es lo experimenta sólo a través de la historia”.
El historicismo es, en consecuencia, la tendencia a hacer de la <historia la ciencia fundamental para la interpretación de la realidad social. Todo se resuelve en la historia. El punto de partida de todas las demás ciencias es la historia.
La historia es, así, un punto de vista para comprender e interpretar correctamente los acontecimientos humanos. Es lo que los filósofos y antropólogos alemanes del siglo XIX llamaban verstehen: un peculiar modo de entender los sucesos humanos dentro del contexto histórico y a partir del conocimiento de la historia.
El historicismo juzga los hechos no por su valor intrínseco sino en función del medio histórico en el que se suscitan. Es su historicidad la que les da sentido. Pero no sólo los hechos: también la lengua, la literatura, el arte, el Derecho, las costumbres, la religión, las creencias, los sentimientos morales y otros elementos de la vida social, que son el producto de una elaboración colectiva, inconsciente e involuntaria, deben interpretarse en el contexto de la historia. Todos ellos están condicionados por circunstancias de espacio y de tiempo. Son valores históricos. No son, por tanto, absolutos ni eternos. Están sujetos a incesante transformación.
El idealismo de perfil filosófico, por lo tanto, sostiene que la realidad que se halla fuera de la propia mente no es comprensible en sí misma, ya que el objeto del conocimiento del hombre siempre es construido a partir de la acción cognoscitiva.
Puede decirse entonces que el idealismo se opone al materialismo, una doctrina que asegura que la única realidad es la materia. Los idealistas subjetivos creen que la entidad en sí es incognoscible, pero la reflexión brinda la posibilidad de acercarse al conocimiento. Para los idealistas objetivos
HISTORICISMO
El historicismo es, en consecuencia, la tendencia a hacer de la <historia la ciencia fundamental para la interpretación de la realidad social. Todo se resuelve en la historia. El punto de partida de todas las demás ciencias es la historia.
La historia es, así, un punto de vista para comprender e interpretar correctamente los acontecimientos humanos. Es lo que los filósofos y antropólogos alemanes del siglo XIX llamaban verstehen: un peculiar modo de entender los sucesos humanos dentro del contexto histórico y a partir del conocimiento de la historia.
El historicismo juzga los hechos no por su valor intrínseco sino en función del medio histórico en el que se suscitan. Es su historicidad la que les da sentido. Pero no sólo los hechos: también la lengua, la literatura, el arte, el Derecho, las costumbres, la religión, las creencias, los sentimientos morales y otros elementos de la vida social, que son el producto de una elaboración colectiva, inconsciente e involuntaria, deben interpretarse en el contexto de la historia. Todos ellos están condicionados por circunstancias de espacio y de tiempo. Son valores históricos. No son, por tanto, absolutos ni eternos. Están sujetos a incesante transformación.
Frente a las concepciones de la historia que hacen depender de las ideas la realidad práctica, material, del ser humano, (o de los ideales políticos, filosóficos o religiosos, de los "grandes protagonistas de la historia"), el materialismo histórico se propone explicar la historia desde la producción práctica de la existencia, invirtiendo la relación, tradicional en la época de Marx, entre la existencia real y la idea que los seres humanos se hacen de su existencia, (o los ideales que conciben en torno a su realización). La historia no es, para Marx, ni una colección de hechos, como parecían concebirla los empiristas, ni una sucesión de categorías, como la concebían los idealistas; tampoco el resultado de la acción aislada de los considerados "personajes históricos". La historia es el resultado del modo en que los seres humanos organizan la producción social de su existencia. "Toda la concepción histórica, hasta ahora, ha hecho caso omiso de esta base real de la historia, o la ha considerado simplemente como algo accesorio, que nada tiene que ver con el desarrollo histórico. Esto hace que la historia deba escribirse siempre con arreglo a una pauta situada fuera de ella; la producción real de la vida se revela como algo protohistórico, mientras que la historicidad se manifiesta como algo separado de la vida usual, como algo extra y supraterrenal."
La concepción materialista de la historia
Si el materialismo dialéctico se ha considerado tradicionalmente como la expresión "filosófica" del pensamiento de Marx y Engels, el materialismo histórico, la explicación materialista de la formación y desarrollo de la sociedad, ha sido presentado como la expresión científica de su pensamiento. La sociedad y su historia, al ser concebidas como el resultado de la actividad productiva, práctica, del ser humano, encuentran en tal actividad un elemento objetivo, material, mensurable, del que se pueden extraer leyes tan objetivas como las que puede aspirar a formular cualquier otra ciencia. Resulta significativo, a este respecto, que la actividad intelectual de Marx, después de este hallazgo, que constituye una de sus mayores aportaciones, se haya centrado en el análisis de la actividad productiva del ser humano, ofreciendo como resultado del mismo varias de sus obras más significativas, entre las que se encuentra su obra cumbre: "El Capital".
La concepción materialista de la historia la resume Marx, con estas palabras, en un breve párrafo de la "Contribución a la crítica de la economía política":
"En la producción social de su existencia, los hombres entran en relaciones determinadas, necesarias e independientes de su voluntad, en relaciones de producción que corresponden a un grado determinado de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones constituye la estructura económica de la sociedad, o sea, la base real sobre la cual se alza una superestructura jurídica y política y a la cual corresponden formas determinadas de la conciencia social. En general, el modo de producción de la vida material condiciona el proceso social, político y espiritual de la vida. No es la conciencia de los hombres lo que determina su ser, sino al contrario, su ser social es el que determina su conciencia. En un determinado estadio de su desarrollo las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes o, por usar la equivalente expresión jurídica, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se habían movido hasta entonces. De formas de desarrollo que eran las fuerzas productivas, esas relaciones se convierten en trabas de las mismas. Empieza entonces una época de revolución social."
Hasta entonces se había creído que la forma en que se organizaba la producción dependía exclusivamente de la voluntad de los seres humanos, al igual que las formas de organización social y política y, por supuesto, de la conciencia. Marx afirma lo contrario: las relaciones de producción son independientes de la voluntad de los seres humanos, y el modo en que los seres humanos producen la vida material "condiciona el proceso social, político y espiritual de la vida".
Para garantizar su supervivencia, el ser humano ha de conseguir los medios de subsistencia mediante el trabajo, mediante una actividad productiva. Pero el ser humano tiene una existencia social, por lo que su actividad productiva no constituye un acto aislado, sino un acto social, por el que entra en relación con otros seres humanos. Ahora bien, estas relaciones se caracterizan no sólo son por ser necesarias para producir los medios de subsistencia, sino también por ser independientes de la voluntad de quienes entran en relación, estando determinadas por el grado de desarrollo de las fuerzas productivas materiales: la actividad humana (o fuerza de trabajo) y los medios de trabajo (utensilios, herramientas, máquinas, etc.). Las relaciones que se establecen en este proceso son llamadas por Marx relaciones de producción, y constituyen la estructura económica de la sociedad, la base sobre la que se asientan los elementos jurídicos y políticos, así como las formas de la conciencia social.
El conjunto de los elementos relacionados con la producción, así como los elementos socio-políticos e ideológicos, es decir, el conjunto de los elementos que forman parte de una sociedad, en un momento determinado de su desarrollo histórico, constituyen una determinada formación social, una totalidad social concreta, históricamente determinada.
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